Trocea un poco los frutos secos. A mí me gusta dejar trozos más o menos grandes para luego ir encontrándomelos al comerme la granola.
Precalienta el horno a 160º
En un bol grande, mezcla la avena, los frutos secos troceados, la canela y la sal.
Añade a esta mezcla el aceite y el sirope de arce, remueve bien hasta que todo esté bien integrado y la mezcla esté húmeda (al principio cuesta un poco).
Forra la bandeja del horno con papel de horno y vierte la granola, extiéndela muy bien para que quede una capa más o menos fina y se pueda tostar por igual.
Introduce la granola al horno y déjala durante 20-25 minutos a 160º. Cuando vaya por la mitad (a los 10 o 15 minutos) abre el horno y remuévela un poco para que no se pegue demasiado y se tueste bien.
Una vez pasado el tiempo de horno, sácala y déjala enfriar. Aunque parezca que está blandita, cuando se enfríe se endurecerá.
Una vez fría ya puedes guardarla en cualquier bote que esté bien cerrado (yo utilizo botes de mermelada).