Mezcla la harina con el bicarbonato, la levadura, la sal, el azúcar blanco y el azúcar moreno
Añade la leche y el aceite y amasa con las manos hasta formar una masa parecida a la plastilina. Si no lo consigues porque queda muy seca, ve añadiendo cucharadas de leche (yo eché 4 en total)
Añade el chocolate negro picado y remueve
Haz bolitas del tamaño de una nuez y refrigéralas (durante una hora en la nevera o 15 minutos en el congelador)
Coloca las bolitas en la bandeja sobre un papel de horno (muy importante para que no se peguen) y con espacio entre ellas para que puedan crecer bien
Hornea durante 12 minutos. Parecerán crudas pero no lo están, de hecho están justo en su punto. Cuando las saques del horno seguirán cociéndose con el calor que queda dentro de ellas y luego, al enfriarse, se endurecerán un poco ¡y entonces ya quedarán perfectas!
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Notas
Duran varios días fuera de la nevera. También puedes congelar las bolitas de masa sin hornear para utilizarlas más adelante (en este caso, sin descongelar, tendrás que hornearlas un par de minutos extra)