El día de antes, introduce en el congelador la cubeta de la heladera para tenerla lista. Debe estar (como mínimo) unas 12 horas congelándose.
Agita bien las latas de leche de coco antes de abrirlas para homogeneizar la grasa con el agua de la leche. Abre las latas y reserva unos 120ml.
Combina el resto de la leche con el sirope de arroz y la sal en un cazo. Enciende el fuego y ve removiendo de vez en cuando hasta que todos los ingredientes estén perfectamente integrados.
En un bol pequeño mezcla los 120 ml de leche que habías reservado con la maicena hasta que se disuelva totalmente. Añade esta mezcla a la que tenías en el cazo, deja el fuego encendido y remueve hasta que la mezcla espese. Sabrás que está lista cuando al sacar la cuchara y retirar un poco de mezcla con el dedo se quede una marca bien definida.
Apaga el fuego, añade la vainilla y remueve de nuevo para integrarla.
Vierte la mezcla en un recipiente y déjala enfriar a temperatura ambiente unos 30 minutos, luego cubre el recipiente y métela en la nevera hasta que esté completamente fría (necesitarás unas 4 o 5 horas)
Cuando la mezcla esté fría (y la cubeta de la heladera también), monta la heladera y vierte la mezcla dentro. Enchúfala y déjala funcionando durante unos 40 minutos.
Cuando el helado esté casi listo, añade las nueces y las pepitas de chocolate para que se integren mientras la heladera sigue batiendo. Pasados los 40 minutos vierte el helado en un recipiente con tapadera y guárdalo en el congelador.
¡Recuerda sacarlo del congelador unos 15 minutos antes de comerlo para que sea más fácil hacer las bolas!
Notas
Si a los 20 minutos la mezcla no tiene la textura del helado, introduce de nuevo la cubeta en el congelador durante unos 30 minutos para recuperar frío y luego vuelve a poner la heladera en funcionamiento.